luns, 23 de abril de 2018

LA PRIMAVERA HACE BROTAR A LAS NUEVAS PROMESAS DEL CICLISMO.


Ahora mismo no recuerdo quien decía que el ser humano se suele comparar metafóricamente con las estaciones astronómicas. La adolescencia vendría a ser la primavera. La juventud, el verano. La madurez, el otoño y la vejez, el invierno.
Con la despedida del invierno llega la primavera y con ella florecen los campos.
En el asfalto de las carreteras y dentro de esa serpiente multicolor brotan y emerge el potencial de una nueva generación de jóvenes que un año más, retan a los grandes nombres del ciclismo actual, mostrando así que el relevo generacional está asegurado.
En el ciclismo, como todo en la vida, los plazos se acortan, aceleran y comprimen. En las últimas semanas han saltado a las páginas especializadas nombres primaverales.
Ese aire fresco de invierno antes de la entrada de la primavera hizo que viéramos en el mes de febrero la manera con que se desenvuelve en el campo profesional el escarabajo colombiano Egan Bernal. No es del todo una sorpresa, ya era muy bueno el año pasado, con innumerables victorias, pero cuando se pasa a jugar con los mayores del World Tour teniendo solo 21 años, siempre puede dar algo de vértigo.
No es el caso de este escarabajo que, en lo que va de temporada, se ha marcado un sexto puesto en la general del Tour Down Under, ha sido campeón nacional de contrarreloj y como dije, en febrero ha ganado la Colombia Oro y Paz, sacándole los colores a sus compatriotas Nairo Quintana, Rigoberto Uran y Sergio Henao, entre otros.
Ganar una carrera de este nivel en Colombia, con esa nomina de rivales y además atacando, da a entrever que estamos ante un campeón sin complejos, que a sus 21 primaveras y recién aterrizado en el World Tour ya deja bien claras sus intenciones.
Bien es cierto que los objetivos tanto de Nairo como de Rigoberto eran diferentes a los de su compatriota, y por tanto los estados de forma seguro que nada tienen que ver, pero aún así la derrota tiene que dolerles a ambos. Menos a Rigoberto, que dio una exhibición, ganando la etapa reina, mas Nairo Quintana a quien no se le ha visto mucho en la carrera y que dio la impresión que pretendía ganarla sin arriesgar lo más mínimo.
Lo dicho, yo a este escarabajo le doy la bienvenida al circo de las dos ruedas, en el futuro espero y deseo que se bata el cobre en las grandes vueltas con gente como Marc Soler, Matteo Moschetti,
Ben O´Connor y Enric Más entre otros.
El segundo brote verde de esta primavera no es otro que el catalan Marc Soler, Ya hace tiempo que la gran malloria de aficionados al ciclismo de este país sabemos que  Marc Soler, junto a Enric Más y alguno que otro que hay por ahí, son la gran esperanza del futuro en el ciclismo español
Este rapaz (que diríamos los gallegos), de tan solo 25 años, tiene mucho talento, desde que había ganado el Tour del Porvenir, venia dando pequeños pasos en su crecimiento como ciclista (pequeñas exhibiciones en etapas, pódiums en pequeñas vueltas y y codearse con los grandes en grandes carreras). Pero lo hecho el mes pasado en la París-Niza le consagra ya como un verdadero gallo
Marc, ha sabido estar una semana al máximo nivel, con sus días buenos y malos, para acabar dando un golpe de efecto espectacular en la última etapa, y llevarse la París.Niza ante algunos de los gallos del pelotón internacional.
Lo que ha hecho tiene mucho, pero que mucho mérito. Si lo vimos flaquear un poco al final de una etapa, al día siguiente también le vimos desquitarse desde el principio con un ataque desde lejos. Para un ciclista de 25 años, llegar a la última etapa de una carrera tan exigente con tanto gas es síntoma ya de madurez, y por supuesto de un talento pocas veces visto.  
Ya no es una promesa, ya no tiene que demostrar que puede ser tan buen ciclista, ya lo es. Se lo ha ganado a codazos. No estoy hablando de ganar, con todos los respetos, una Vuelta a Andalucía, estoy hablando de ganar la París-Niza, una de las grandes, y lo ha hecho a lo valiente.
Marc Soler se hizo mayor, y lo ha hecho de repente. Ahora es uno de los buenos y ya veremos hasta donde puede llegar.
Tampoco se me escapo la exhibición española en esta carrera. Sin ir más lejos, con Marc llegaron escapados otros dos corredores de los que tienen que darnos muchas alegrías en los próximos años. David de la Cruz y Omar Freire. Tampoco quiero olvidarme de los hermanos Izagirre, que han estado luchando por ganar la carrera hasta el último día.
Es increíble la capacidad del ciclismo español de seguir dando talentos, cuando parecía que íbamos a tener una época oscura en nuestro ciclismo, con la retirada de los grandes empiezan a salir claros y a brillar el sol con fuerza, y eso que a nivel de equipos sigue siendo desastrosa.
Como no hay dos sin tres, el tercer brote verde que más me llamo la atención fue la figura del sprinter italiano del Polartec-Kometa de Don Alberto Contador.
Matteo Maschetti no es español, pero también los extranjeros nos ofrecen ejemplos primaverales.
Sin más bagaje profesional que haber sido stagiere en 2017 con el Trek-Segafredo durante unos meses, este corredor italiano de tan solo 21 años, se está desatando en el inicio de temporada. Cuenta casi todas sus apariciones como victorias y su palmarés en lo que va de año es el siguiente:
1º en la 1ª etapa del Tour de Antalya (Turquía), 1º en la 4ª etapa del Tour de Antalya (Turquía), 1º en la Internacional Rhodes G.P. (Grecia), 1º en la 2ª etapa del Tour de Rhodes (Grecia), 1º en la 4ª etapa de la Ronde Van Normandie (Francia) y 1º en la 7ª etapa de la Ronde Van Normandie (Francia).
Ya se que vais a decir que no son carreras de primer nivel, que la categoría profesional en la que milita el Polartec tampoco lo es, pero estamos hablando ya de corredores profesionales y ya sabemos lo difícil que es ganar hasta en una de cualquier pueblo, si además tenemos en cuenta los 21 años que tiene, estamos ante una autentica promesa del ciclismo trasalpino, que si todo sigue como hasta ahora, le durara más bien poco al equipo del Pistolero de Pinto.
Ojo a esta figura, que después de la primavera siempre llega el verano que empieza a los 25 años, y después de los 30 llega el otoño que será cuando comience a destacar. 
Este análisis no es concluyente, pero sí prometedor.

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