domingo, 5 de agosto de 2012

VIVA EL CICLISMO.


Después de finalizado el Tour de Francia y a raíz de la expulsión de Frank Schleck de este Tour, el ex ciclista profesional y ganador de dicha carrera en 2006 Óscar Pereiro, hizo una declaraciones afirmando: “que si no se para el dopaje el ciclismo se muere”, resaltando también, que vio más portadas dando la noticia del dopaje de Frank que cuando gana un ciclista español alguna etapa como fue el caso de Luis León Sánchez y Alejandro Valverde. “No sé que ocurre pero en ciclismo, el positivo vende muchísimo más que los triunfos”.
Después de oír estas declaraciones a mí me producen lastima e indignación: Lastima porque es evidente que los señores que manejan los hilos del ciclismo son los que menos hacen para que este deporte no se muera y sin embargo son los que más reciben de él. Mi indignación va dirigida a los medios de comunicación que, mientras Luis León Sánchez y Alejandro Valverde hacían gestas en la mejor carrera del mundo, prefirieron dirigir sus miradas hacia las vacaciones de los futbolistas. Esos mismos medios que ignoran los triunfos de ciclistas españoles, cuando salta un positivo por diuréticos como fue el caso de Frank Schleck es cuando ellos ahora hacen correr ríos de tinta y si sacan portadas día tras día.
No puedo entender, que durante meses no se hable de doping y cuando llega el Tour de Francia parece que tiene que saltar la chispa, hay cosas que por mucho que me rompo los sesos no logro entender.
Faltaba un mes para el inicio del Tour y vimos como volvía el culebrón Armstrong, el primer día de descanso detienen y suspenden a Remy de Gregorio por algo que había hecho el año pasado y una semana después y coincidiendo con el segundo día de descanso, aparece el doping de Frank Schleck.
Todos sabemos que el Tour y la UCI van, temporada tras temporada cogidos de la mano, haciendo suyo aquello del refrán antiguo “que hablen de ti…aunque hablen mal”. Pues muy bien señores McQuaid y Prudhomme, felicidades, lo hicisteis a las mil maravillas, salvasteis un Tour bastante aburrido a golpe de escándalos.
La mafia de los controles antidoping, necesitan que siga habiendo positivos para continuar con el negocio. Los directores de equipos que se empeñan, parece que cada vez más, en quitar el protagonismo y la iniciativa a los ciclistas. La ausencia de patrocinadores y la desaparición de carreras como consecuencia de todo esto y así hasta un largo etc., y en medio de todo este maremágnum están los protagonistas principales que son los propios ciclistas, pisoteados, incapaces de unirse y exigir que se les trate como a personas y no como animales o delincuentes.
Yo no tengo soluciones, pero segurísimo que si de mí dependiese empezaría por quitarme al Sr. Pat McQuaid de la poltrona de la UCI para dar entrada a gente que verdaderamente ame el ciclismo y que estén dispuestos a trabajar cada día por mejorarlo.
Asi que Óscar Pereiro, puedes dormir tranquilo, el ciclismo lo aguanta todo. Es un deporte de cultura viciosa que no ha sabido salir de su lodazal por culpa de esos señores que hoy dirigen la UCI. Pero entre tanto, los amantes de este deporte seguimos llenando las cunetas del Tourmalet, Mortirolo, Lagos de Covadonga, Bola del Mundo o Ézaro. La última ascensión al Angliru, con un semidesconocido Juanjo Cobo al frente del pelotón de la Vuelta a España, la RTVE registró audiencias superiores a los dos millones.
Los que acudimos a las carreras, los que lo vemos por la TV, no seguimos la opinión general que los medios de comunicación atribuyen a este género periodístico del dopaje.
El ciclismo es un gigante maravilloso que aunque tenga pies de barro, la regeneración que se emprendió en su día dará sus frutos.

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