luns, 8 de xullo de 2013

HECHOS DE OTRA PASTA

Primer día de competición y primera montonera, con varios
líderes en el suelo como Alberto Contador y Chris Froome.
El Tour de Francia cumple cien ediciones, pero ya en 2003 celebró sus cien años de vida, pero a pesar de su edad, esta edición en nada se diferencia de las anteriores ediciones, ya que como es habitual en los últimos años, varias andanadas de dopaje han precedido al arranque.
Yo hoy, después de disputada la primera semana  quiero pensar en otra cosa.
El otro día en las charlas de bar con mi amigo Jesús Rodríguez Santos, gran aficionado después del ciclismo al motociclismo protagonizamos una discusión sobre lo que para muchos fue una hombrada la que había protagonizado Jorge Lorenzo en el Circuito de Assen al tomar la salida día y medio después de haberse pagado un avión privado de su bolsillo para operarse en Barcelona de la fractura de clavícula. Escuche calificativos y elogios como: Coraje, valentía, casta, etc.
Sé que pilotar una moto de las de categoría reina durante casi una hora recién operado de clavícula solo está al alcance de los mejores.
Sin embargo, en ciclismo este ejemplo, lo estamos viendo a diario y se da como algo normal, con la particularidad que los ciclistas no pueden competir infiltrados porque la UCI prohibió cualquier acción en la que se utilicen agujas. O sea, que los ciclistas aguantan a pelo el dolor.
Durante esta primera semana desde el primer día hubo caídas todos los días, estando implicados todos los grandes favoritos, incluso el Campeón del Mundo de contrarreloj, Tony Martin, se desmayó en la línea de meta. Recuperó el conocimiento y volvió a desmayarse en el autobús del equipo. Trasladado a un hospital, se descartó la fractura de clavícula pero se confirmó que sufrió un fuerte golpe en la cabeza, otro en las costillas que afectó un pulmón, además de magulladuras en hombro, rodilla, muslo y cadera. Al día siguiente tomó la salida hecho un cristo. No para correr solo menos de una hora sino para casi cuatro horas dando pedales y todavía sigue en carrera. ¿Cuántos deportistas seguirían en carrera, a la que le faltan tres semanas, estando como esta?. Como él, unos cuantos más y todo el mundo lo ve como normal. ¿Esto no es digno de elogios?. ¿Esto no es coraje, valentía o casta?.
Johnny Hoogerland. Imagen que dio la vuelta al mundo
¿Ya olvidasteis a Johnny Hoogerland y Juan Antonio Flecha en el Tour del 2011?. Todos pudimos verlo en vivo y en directo cuando un coche de la TV francesa los arrolló y el holandés salió volando directo a una alambrada de espinos. Las imágenes dieron la vuelta al mundo. Al conductor del coche lo excluyeron de carrera. ¿Seguro que en otros deportes actuarían del mismo modo?. Yo os aseguro que al chófer le hubiese caído el pelo de lo cual se acordaría toda su vida. Pero aquí en ciclismo: paz y después gloria.
Otro ejemplo que no quiero dejar pasar por alto ya que sucedió esta misma temporada y que demuestra hasta qué punto llega la valentía o la locura de los ciclistas. En la novena etapa del Giro de Italia, camino de Florencia, Ángel Vicioso, se estrelló contra un coche cuando rodaba a más de 70 km/h. Las secuelas para nada fueron leves: tres costillas rotas, fractura de escápula, golpes en el riñón, el bazo y los pulmones, que a punto estuvieron de provocarle un neumotórax y el dedo índice de la mano izquierda muy dañado.
Seguro que ya nadie se acuerda que quedaban 25 kilómetros para la meta y Ángel Vicioso no dudó en volver a subir a su bicicleta para terminar la etapa. Logró finalizarla a más de 17 minutos, pero sin recibir elogios, solo con coraje, valentía y casta la terminó. Evidentemente, al día siguiente no salió.
Hoy mismo en los primeros kilómetros de la 9ª etapa del Tour de Francia pudimos ver en vivo y en directo como Peter Kennaugh se despeñaba por un barranco y luego se reintegraba a la calzada subiendo a gatas por la ladera y continuando en carrera. Dramática imagen que pone los pelos de punta a cualquiera.
Yo no sé si los ciclistas son extraterrestres de otros planetas, pero de lo que si estoy seguro, es que:
ESTAN HECHOS DE OTRA PASTA
Federico Martin Bahamontes, recibiendo en el podio el
premio al mejor escalador de la historia del Tour de Francia
A todo esto, el Tour de la edición nº 100, ya dejo atrás la primera semana de competición. Ayer numerosos aficionados dieron la espalda a los televisores al observar la superioridad del Sky y el triunfo incontestable de Chris Froome. Todos creían que ya Alberto Contador está acabado, incluso me llegaron a decir que “sin chuletón es del montón”, que si Purito se volvió manso o que Alejandro Valverde no resistirá.
Pero hoy mismo, un día después de esa demostración, esta 9ª etapa nos deparó tal espectáculo que aunque Froome resistió, nos mostró las debilidades del todopoderoso Sky, que al principio de etapa tanto quiso controlar para que no cuajase ninguna escapada que al final reventó. Dejando a su líder totalmente solo y cuando todavía faltaban 130 kilómetros. Suerte que el resto de gallos no tenían demasiadas reservas para rematar a un solitario líder que al final cruzaba intacto por la cima junto a sus principales rivales.
Como final de una semana en la que hubo de todo y principalmente caídas y antes del primer día de descanso, Federico Martin Bahamontes recogía en el podio el premio al mejor escalador de la historia del centenario del Tour. Un broche muy apropiado, sin duda, para un hombre que  también esta:
HECHO DE OTRA PASTA

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