domingo, 8 de xullo de 2018

COMIENZA EL ESPECTACULO DEL TOUR DE FRANCIA 2018

Al tiempo que en Pamplona se daba el primer chupinazo del comienzo de las Fiestas de San Fermín, en Francia unas horas después se vivía el otro chupinazo que anunciaba la salida al espectáculo del 105º Tour de Francia.

En un ambiente festivo, desde primera hora de la mañana de ese 7 de julio… (San Fermín), los 176 ciclistas se convirtieron en los grandes protagonistas de un Tour que ha planificado para este año un recorrido que, una vez más, reúne casi todos los ingredientes del ciclismo que, al menos esa es la teoría, debe de premiar al hombre más completo. Algunos, seguro que dirán que falta contrarreloj, y no les falta razón, pero también es cierto que, pese al perfil montañoso de la carrera, no hay exceso de altísima montaña. Sobre el papel, no cabe duda, los escaladores parten con cierta ventaja, pero no lo es menos que muchos tendrán que exprimirse en las rampas de hasta 21 etapas para sacar las diferencias suficientes como para compensar las trampas en la forma de adoquines y kilómetros cronometrados que les esperan en la primera y última semana.

Creo que este Tour estará protagonizado por los enfrentamientos entre equipos. El Movistar, tras la incorporación de Mikel Landa, la programación especial de Nairo Quintana y la recuperación de Alejandro Valverde, parte como el equipo más potente que ha presentado Eusebio Unzué en Francia en muchos años.

Todo hace pensar que Unzué decidió aceptar el reto del Sky y darle batalla allí donde los británicos se han mostrado imbatibles todos estos años. Si consigue que en el gallinero reine la paz entre los tres gallos, habrá conseguido muchas de sus aspiraciones.
En el Sky, como siempre, la orden es clara: Todos para uno y… todos para uno. Chris Froome es el alfa y el omega. Con él empieza y acaba todo. Son, lo han demostrado, un equipo compacto en el que el verbo suelto no tiene cabida, pero este año Geraint Thomas ya ha dejado caer que quiere pelear la general. El galés no ha sido tan directo como el vasco Mikel Landa. Y yo me pregunto ¿hasta qué punto llevará sus aspiraciones personales?.
A esta pelea, están invitados otros muchos aspirantes como son: Adam Yates, Romain Bardet, Tom Dumoulin, Vincenzo Nibali, Richie Porte o Rigoberto Urán, todos ellos principales aspirantes, pero, desde luego, no los únicos. Cada uno con sus defectos y sus virtudes. Quizás la mayoría de ellos, tenga virtualmente imposible el amarillo, pero cuando la carrera se adentre  en la tercera semana, cada cual estará corriendo su carrera y esas tácticas individuales pueden terminar teniendo un peso especifico.
Como siempre, el Tour de Francia promete espectáculo desde el primer momento. Los mejores vueltómanos están aquí para pelear por la general, es verdad, pero también tendremos las peleas segundarias que se inician nada más sobrepasar la pancarta del kilómetro cero, la de los sprinters, la de los jóvenes y la de los escaladores. Peleas todas ellas, que garantizan el espectáculo y la diversión.
Un precioso y genial espectáculo protagonizado por 176 hombres en este mes de verano. La máxima expresión de un deporte que siempre se caracterizó por el respeto y el aplauso unánime del primero al último.
Ahora sólo cabe esperar que el triste espectáculo visto en lo que debería haber sido una fiesta de bienvenida a los ciclistas se olvide pronto. Que la tensión y la inquina de muchos aficionados se vaya diluyendo y sea sustituida por el mayor espectáculo ciclista del mundo. Y, sobre todo, queda desear que ningún indeseable o descerebrado se convierta en triste protagonista durante los 21 días de carrera.
Chris Froome gano cuatro Tours, una Vuelta y un Giro, también fue el vencedor jurídico de una de las batallas más mediáticas de los últimos años; pero a ojos de la opinión pública y por lo visto y oído en la presentación de los equipos fue un claro perdedor. Así que su culpa esta saldada.
Que viva el espectáculo nada más y nada menos, porque esto es CICLISMO con
Mayúsculas.

domingo, 1 de xullo de 2018

TOUR DE FRANCIA 2018

Ya queda menos de una semana para el arranque del Tour de Francia y los grandes nombres que lucharán por vestir el maillot amarillo en París saben que, si a estas alturas no están donde tenían planeado estar en términos de forma y sensaciones, los 21 días de competición que tienen por delante van a ser un verdadero infierno, porque en el deporte de alto nivel los milagros, sencillamente, no existen. Las piernas de los hombres llamados a pelear por el triunfo final tienen que estar ya muy afinadas, a estas alturas de la película sólo les queda, terminar la puesta a punto con unas últimas dosis de entrenamiento, para afirmar o desmentir sus condiciones de favoritos.
A falta de seis días para el arranque de la Grande Boucle, el que más y el que menos ya tiene claro el camino que seguirá para llegar a lograr el triunfo final y subir a lo más alto del podio en París.
En el último mes de competición pudimos ver a casi todos los Gallos peleando en corrales como el Tour de Suiza o la Dauphiné, los que prefirieron dejar la competición, se centraron en los entrenamientos y en reconocer algunas de las etapas de alta montaña.
Los que evitaron usar un dorsal, fueron aquellos que llegarán a Francia tras pelearse durante tres semanas en el Giro de Italia, como es el caso de Chris Froome y un Tom Dumoulin, que jugó al despiste con su presencia en el Tour hasta hace muy pocos días. Aunque ninguno de los dos tenía previsto en su calendario participar en carreras antes de la cita francesa, el británico se decantó, efectivamente, por no acumular ningún kilómetro competitivo hasta ese día 7 de julio mientras que la Mariposa de Maastricht optó, por dejarse ver en el nacional de la contrarreloj y, en el de fondo de carretera de su país.
Los que optaron por rodarse en el Critérium du Dauphiné, fueron Vincenzo Nibali, Romain Bardet, Geraint Thomas, Adam Yates, Ilnur Zakarin o Bob Jungels. Ninguno de ellos tenía, en su calendario, ninguna cita previa al Tour una vez que el próximo domingo se baje el telón de la cita francesa, pero no es descabellado pensar que la mayoría de ellos estuvo, al menos, en los nacionales de su país.
Warren Barguil
Y, por último, tenemos a aquellos que retrasaron una semana esa puesta a punta competitiva y optaron por la siempre montañosa Vuelta a Suiza, que fue la segunda oportunidad de ver juntos a dos de los líderes de Movistar, Mikel Landa y Nairo Quintana. El otro gallo del Movistar también tenía previsto participar, pero a última hora el Movistar anunciaba que Alejandro Valverde haría un plan alternativo que pasaba por correr la Ruta del Sur, rebautizada ahora como Ruta de Occitania.
El murciano, tras no poder estar presente en la Vuelta a Suiza por un constipado, decidió tomar la Ruta de Ocittania, de menor categoría, como rodaje final antes de la ronda francesa. Era el gran favorito... y cumplió los pronósticos con un grandioso espectáculo. Tras conquistar la etapa reina de la carrera, la etapa final no le supuso demasiados problemas para el gallo del Movistar.
Alejandro Valverde llega al Tour de Francia con las mejores sensaciones posibles. 
Los tres gallos del corral de Unzue, especialmente Landa y Quintana protagonizaran uno de los grandes morbos de este Tour de Francia. El alavés ha dejado claro, por activa y por pasiva, que no volverá a supeditarse a un jefe de filas si considera que tiene opciones de triunfo y el colombiano ha repetido hasta la saciedad que el único líder de Movistar para la Grande Boucle es él.
“La carretera pondrá a cada uno en su sitio”, repiten unos y otros cada vez que son confrontados con el tema, por lo que la Vuelta a Suiza, fue la segunda vez, tras la Vuelta al País Vasco en la que compartieron la misma carretera Landa y Quintana, el interesantísimo primer asalto fue una guerra psicológica que los aficionados esperábamos con ansia. Un duelo que volvimos a vivir en tierras helvéticas el segundo asalto en el que un mejor resultado de Landa, como ya ocurriera en Euskadi (el alavés fue segundo y el colombiano, quinto), dejaría relativamente tocado a un Quintana que, no lo olvidemos, afronta en este Tour de Francia un momento crucial en su carrera deportiva y, seguramente, se juegue buena parte de su peso específico en un Movistar con el que todavía le une contrato hasta final de 2019. Pero en Suiza, el escarabajo colombiano (3º) y Mikel Landa (16º), dejan el liderazgo del Movistar muy disputado.
En medio de todo esto, encontramos a un Alejandro Valverde al que la veteranía le da más ventajas que desventajas. Por un lado, porque con 38 años ya cumplidos (diez más que Quintana y Landa) nadie pretende colocar sobre él la enorme presión de tener que ganar el Tour, pero, a la vez, su genialidad y ambición hacen que nadie se atreva a descartar por completo al murciano. Quizás esa mezcla de veteranía y su condición de gran ídolo de la afición, unida a esa manera de entender el ciclismo, quitándose de encima buena parte de la presión y la tensión que, sin duda, han tenido que sufrir, el vasco y el colombiano.
La Vuelta a Suiza tenía que haber sido la primera carrera en la que los tres gallos del corral telefónico habrían coincidido juntos, no pudo ser, algo que ahora ocurrirá directamente el día de San Fermín en Francia. A partir de ese día será la carretera quien finalmente pondrá a cada uno en su sitio. Esta situación tanto puede ser beneficiosa como negativa. Tendremos 21 días para verlo.
Junto a los dos hombres de Movistar también estuvieron en Suiza Richie Porte (1º), Steven Kruijswijk (8º), Jakob Fuglsang (2º), Tim Wellens, Bauke Mollema (12º) o Tejay Van Garderen (37º).
Rigoberto Urán
Pero hoy mismo la última hora urgente decía que: ASO tomaba la decisión firme de no permitir la presencia de Chris Froome en esta edición del Tour de Francia, un posicionamiento que la propia esposa y representante del máximo favorito a subir por quinta vez a lo más alto del podio en París no dudaba en decir con firmeza que Froome participaría.
Ultimísima incógnita que queda por desvelar a tan pocos días del comienzo. La lentitud con la que se resuelven los procesos y Chris Froome es el mejor ejemplo. Todavía no sabemos si mantendrá su victoria en la Vuelta a España 2017, por el camino, también ha ganado el Giro de Italia 2018, que le podría ser arrebatado.
El Tour de Francia vivió una convulsión en aquel 1998 y estuvo a punto de no llegar a París. La mejor carrera del mundo, que hasta entonces miraba para otro lado, como casi todos los estamentos, decidió ponerse al frente de esa lucha antidopaje, como le exigía la sociedad francesa. Había que dar el paso o morir. Desde entonces, el Tour se reserva el derecho de admisión por una cuestión de imagen. Pero esa norma entra en conflicto con otras normas. Si Froome está compitiendo, no lo olvidemos, es porque el reglamento se lo permite. El Tour ya vetó en diferentes momentos las participaciones del Astana, Tom Boonen, Manolo Saiz o Richard Virenque, pero tuvo que recular ante las decisiones de arbitraje. El Sky hoy mismo ha recurrido la prohibición a Froome. Ya veremos qué pasa esta vez. Los precedentes juegan a favor del ciclista.
Siete de Julio San Fermín…, que gane el mejor y el más limpio. Tenemos que creer en un ciclismo sin trampas, ni tramposos.

xoves, 28 de xuño de 2018

MAURIZIO FONDRIEST

Maurizio Fondriest naceu en Cles, Trento (Italia), o 15 de xaneiro de 1965.
Exciclista Italia, bo rodador e especialista en carreiras dun día. No seu palmarés conta cun Campionato do Mundo e dúas Copas do Mundo.
 Este espigado italiano foi un deses nomes sonoros que custa esquecer, aínda que lle faltou un puntiño para estar á altura dos máis grandes da súa época.
A condición de ser un clasicómano lévoulle a proclamarse dúas veces campión da Copa do Mundo, trofeo que se logra a base de acumular puntos nas clásicas.
As grandes voltas adoitábanselle facer bastante longas, pero a pesar diso logrou vencer na Volta Ciclista ao Reino Unido e na Volta Ciclista a Polonia.
O seu gran rival no corazón dos tifosi italianos foi Gianni Bugno, un corredor bastante máis completo e de mellor rendemento nas carreiras longas.
Bugno igualoulle e superoulle en 1991 e 1992, anos nos que logrou o Mundial.
O ano no que gañou a medalla de ouro no Campionato do Mundo, a medalla de bronce foi para o español Juan Fernández.
Esa carreira foi moi polémica. Ao final chegaron destacados sobre o pelotón Fondriest, o canadense Steve Bauer e o belga Claude Criquielion. Demarrou no sprint Bauer e o belga respondeulle. Ambos eran máis rápidos que Fondriest, que estaba condenado ao terceiro posto. Pero o canadense realizou unha manobra perigosa, encerrando ao belga, que acabou con Criquelion no chan e con Bauer dando unha freada. Fondriest entrou entón primeiro e Bauer segundo (a Criquelion adiantouno o pelotón), pero o canadense foi descualificado e así Juan Fernández puido subirse ao podio.
Tras retirarse do ciclismo profesional por problemas de costas en 1988 nas filas do Cofidis, continuou ligado ao mundo do ciclismo, como produtor da súa propia marca de bicicletas que leva o seu apelido Fondriest, e comentador dalgunhas probas ciclistas na televisión italiana.
Ademais da súa marca de bicicletas e de comentar carreiras ciclistas para a televisión, leva uns anos co proxecto “ Fondriest para nenos”, cuxos obxectivos é axudar aos nenos en xeral. Nos últimos anos recadaron fondos para os nenos en Haití e para o hospital de cancro pediátrico en Padova.
Profesional desde 1987 ata 1998, período durante o cal conseguiu 70 vitorias.
TRIUNFOS: 1987, vencedor dunha etapa da Volta a Catalunya.
1988, Campión do Mundo de fondo na estrada, vencedor dunha etapa da Tirreno-Adriático, dunha etapa da Volta a Suíza e do G. P. Industria e Comercio de Prato.
1989, vencedor da Coppa Sabatini e do Xiro de Toscana.
1990, vencedor da Coppa Agostini e do Xiro de Lazio.
1991, Campión do Mundo de Fondo na estrada e vencedor de dúas etapas da Volta a Catalunya.
1992, vencedor dunha etapa da Volta a Andalucía, dunha etapa da Volta a Catalunya e do Trofeo Melinda.
1993, Campión do Mundo de fondo na estrada, vencedor da Milán-San Remo, da Frecha Valona, do Campionato de Zúric, da Florencia-Pistoia, da Midi Libre, máis tres etapas, da Tirreno-Adriático, máis dúas etapas, do Xiro do Trentino, máis tres etapas, do Viro d´Emilia, da Escalada a Montjuich, máis dúas etapas, de dúas etapas da Volta a Catalunya e dunha etapa do Xiro de Italia.
1994, vencedor da Volta a Polonia, máis dúas etapas, da Coppa Sabatini, do Xiro de Lazio e da Volta a Gran Bretaña.
1995, vencedor dunha etapa do Xiro de Italia e dunha etapa da Volta a Catalunya.
1996, vencedor dunha etapa da Volta a Polonia.
1997, vencedor dunha etapa da Volta a Valencia.
 Outros resultados dignos de mención: 1988, terceiro no Campionato de Italia de fondo na estrada. 1992, terceiro no Campionato de Italia de fondo na estrada. 1993, segundo na Bicicleta de Ouro.
 XIRO DE ITALIA: 1987 abandona, 1989 (28º), 1993 (8º) e en 1995 abandona.
TOUR DE FRANCIA: 1991 (15º), 1992 (46º), 1995 abandona e en 1996 (51º).
VOLTA A ESPAÑA: 1997 (49º).
EQUIPOS: 1997 Ecoflam-BFB Bruciatori. 1988 Alfa Lum-Legnano-Ecoflam. 1989-1990 Del Tongo. 1991-1992 Panasonic. 1993-1995 Lampre. 1996 Roslotto. 1997-1998 Cofidis. 

domingo, 10 de xuño de 2018

VINI, VIDI, VINCI.

Chris Froome VINO al Giro de Italia con una preparación corta y bajo sospecha por el positivo de salbutamol en la Vuelta a España 2017 y por la paquidérmica burocracia de una Unión Ciclista Internacional (UCI), incapaz de agilizar la resolución de un expediente que avergüenza a todo el ciclismo. Los organizadores del Giro de Italia reclamaron, sin éxito, que este conflicto se solucionara antes de la salida en Israel de la primera etapa.
Chris Froome después de VER el recorrido de la edición de este año, preparo el principio de temporada realizando entrenamientos de calidad en altura, examinando impresionantes ascensiones, como la del Zoncolan y con resultados vulgares en los 17 días de competición.
Tras ver lo que los organizadores habían preparado para esta edición, decidió participar con el objetivo de VENCER, por eso el africano blanco afirmaba sentirse motivado en su objetivo de estrenar su palmarés en el Giro.
Siguiendo los pasos de Julio Cesar  en la batalla de Zela, Chris Froome también vino, vio y venció,  dando un paso de gigante para incluirse en el Olimpo del ciclismo. Ya se puede decir que es el mayor vueltómano del siglo XXI sumándose al selecto grupo de los que han vencido en las tres grandes y es el único junto a Eddy Merckx y Bernard Hinault en triunfar en las tres grandes vueltas consecutivas.
Hasta la 14ª etapa, el Giro estaba siendo esquivo, lo mismo que el relevo generacional que piden paso ya y lo tratan de tu a tu, sin miedos y sin complejos.
Pero el Guepardo africano, rodaba agazapado a la espera de las descarnadas cuestas del Zoncolan para empezar a dar esas dentelladas de orgullo y poder devolver el lustre a ese molinillo con el que lleva un lustro triturando rivales sin piedad.
El Zoncolan es la coctelera del CICLISMO en mayúsculas donde se  mezclan todos los ingredientes necesarios para elaborar un coctel monumental al ciclismo, un etapón que seguramente recordaremos durante años y que dejó como principales titulares la resurrección de CHRIS FROOME (ya se verá si pasajera o definitiva) y la consolidación de Simón Yates como el hombre hasta ese momento más fuerte de la carrera. Ese último kilómetro de persecución sin descanso, cargando de ilusión cada pedalada del joven al veterano compatriota por los túneles del tramo definitivo del gran coloso, guardan ya un sitio de honor en la historia reciente del Giro. Honor a ambos y a los que llegaron por detrás, todos demacrados tras un esfuerzo titánico, casi sobrehumano.
En ese grupo de perseguidores también estaba la sangre gélida de un Tom Dumoulin, impasible ante los acelerones del resto, trepando siempre a su ritmo sin permitirse un solo calentó y controlando una desventaja que le permitiera apropiarse de la 'maglia rosa' en la contrarreloj que faltaba.
Claro que una cosa es intentarlo y otra muy distinta lograrlo. Nadie le ha regalado al Zoncolan el calificativo de puerto más duro de Europa. Sus 10,5 kilómetros con una pendiente media del 12% y rampas máximas del 22% son una tortura hasta para los más fuertes. La persecución fue preciosa, una oda al ciclismo, pero también un ejercicio de impotencia para Yates, sediento de gloria, ansioso al final por sumar su tercera victoria de etapa. No logró atrapar a Froome y aunque sí consiguió meterle tiempo a Dumoulin (30 segundos), era consciente de que no había hecho todavía ni la mitad del trabajo.
Toda la épica se condensó en la celebración de Froome al ser consciente de que Yates ya no iba a superarle. Exultante sobre la bicicleta, como si fuera la primera vez en su vida que ganaba, emocionado y feliz después, casi al borde, las lágrimas de felicidad. Humano en la victoria como lo había sido en el fracaso durante los 13 días anteriores de este Giro, desbordado por las emociones tras tanta adversidad tras su positivo por salbutamol en la última Vuelta y esa sospecha que ya jamás se quitará de encima.

Froome con esta victoria alcanzaba el primer peldaño de la escalera que le llevaría a la cima del podio frente al Coliseo Romano.

Llegaba la 19ª etapa y Chris Froome soñaba seguir los pasos del emperador Julio Cesar en la batalla de Zela, pero era consciente que para estar en lo más alto del podio vestido de rosa y levantar el trofeo en Roma había que vencer a todos los gladiadores.

Esta etapa fue la clave del éxito. El Sky dinamito la carrera en el inicio del Finestre para organizar el posterior ataque de Froome. Un demarraje clásico, un homenaje al ciclismo de antaño. 80 kilómetros por delante  del 'robot autómata' que siempre se guía por los watios de su corazón. Un hito que sobrepasara los muros del tiempo y formará parte de la historia del ciclismo, puesto que el emperador del Sky logró aventajar a todos sus rivales y alzar los brazos para vestirse de rosa en Jafferau. 
El 'sterrato' de la Cima Coppi, era terreno de culto sagrado del ciclismo mundial. Nada de lo que había ocurrido en las 18ª etapas anteriores conservaba su vigencia. El botín de tres semanas de agónico sufrimiento se escurrió como arena entre los dedos. Quedaba un día en el que, al fin, el anticipado mano a mano entre Chris Froome y Tom Dumoulin ya no cobraría el protagonismo esperado. Líder el británico, tras una jornada memorable, con 40 segundos de renta sobre el holandés, todo quedaba al albur del dictado de las laderas del Tsecure, el Saint Pantaléon y el definitivo Cervinia, tumba para uno y paraíso para el otro. 
El hasta ahora 'maglia rosa' Simón Yate ya no jugaría la última partida, absorbido por su propia agonía en esa Colle delle Finestre que adopta el nombre de Cima Coppi. Las malas sensaciones que mostró el día anterior en Prato Nevoso se convirtieron en una tortura insoportable. Pocos desfallecimientos semejantes se recuerdan de alguien que había dominado una carrera como lo había hecho él. Pero el combustible se le agotó antes de tiempo, entregando la cuchara a más de 80 kilómetros, derrotado por los acontecimientos y la estrategia del mejor Froome de siempre.
El adalid del ciclismo más científico, ese que consagra los datos extraídos del túnel de viento y no conoce más fe que la del potenciómetro, demostró que pesa más su orgullo de campeón que el método extraído del laboratorio del Sky, Froome en la 19ª etapa eligió  el ciclismo de siempre, el de la épica más descarnada. El de las misiones imposibles que se convierten en realidad, una materia más habitual de contemporáneos como Vincenzo Nibali y Alberto Contador, una forma de correr desconocida hasta ahora para el tetracampeón del Tour. La maquinaria de Dave Brailsford trabajó a pleno rendimiento hasta rendir a Yates y después Froome se despidió del mundo, con un ataque a 80 kilómetros de meta que nadie iba a ser capaz de neutralizar.
Por detrás de él, Dumoulin tiraba de sangre fría para avanzar con su ritmo constante y pesado. Sólo encontraba a ratos la ayuda de Reichenbach, gregario de Pinot que conectó en el descenso. Descolgado también Pozzovivo, a Dumoulin sólo le acompañaban Carapaz y Miguel Ángel López, pero ninguno iba a prestarle su rueda, conscientes ambos de que el único que tenía algo que defender frente a Froome era el holandés.
Mientras Dumoulin tiraba como un mulo, por delante avanzaba el guepardo africano, sin más compañía que su insaciable ambición. El emperador del Sky podría haber arrojado la toalla tras una primera mitad de Giro para el olvido. Nada tenía que demostrar, ni reproche posible, pero sí mucho que perder, con su quinto Tour en el horizonte a la espera del 'caso salbutamol'. Pero Froome no se rindió y tampoco se conformó con alcanzar el podio. Si tenía una opción de ganar, la iba a aprovechar al máximo, y eso es lo que hizo.
La diferencia crecía entre todos los grupos mientras se superaba el Sestriere. Yates, que ya perdía más de 20 minutos, era historia de este Giro. Todo se concentraba en Dumoulin y Froome, en esos 2 minutos y 58 segundos que el holandés conservaba a su favor. A pie del Jafferau, la última ascensión de tan histórica jornada, Froome gozaba de una ventaja de 3:21. En la cima, sumando las bonificaciones, fue finalmente de 3:23, con Dumoulin acusando el esfuerzo de la etapa. La inmensidad fue para Froome. El Giro, con una diferencia a favor del británico de 40 segundos ya seria insalvable.
La victoria con suspense hasta que no se resuelva el conflicto generado por el positivo por salbutamol, llevo a esa  mueca de estupor de Mauro Vegni en la ceremonia de entrega de la 'maglia rosa' a Chris Froome. El director del Giro teme una incómoda repetición de acontecimientos. Una maldita mancha en una fenomenal carrera que no se merece una posible corrección de resultados. El triunfo del británico, debido a la lenta y compleja maquinaria administrativa de la Unión Ciclista Internacional UCI, puede convertirse en una nefasta noticia para la imagen de la ronda italiana.
Si condenan a Chris Froome, el escándalo será monumental al erosionar no sólo la credibilidad del número uno del ránking, sino también a todo el ciclismo. 

xoves, 7 de xuño de 2018

CHRIS FROOME

Christopher Clive Froome, naceu en Nairobi, (Quenia), o 20 de maio de 1985), é un ciclista de ruta kenyata, nacionalizado británico.
O haber nacido en Nairobi, debeuse a que os seus pais (orixinarios da cidade de Brighton) trasladáronse alí por motivos laborais. En Quenia comezou a practicar ciclismo na modalidade de mountain bike. Aos 15 anos foi vivir sen a súa familia a Johannesburgo (Sudáfrica), onde comezou a practicar o ciclismo en ruta. En 2006 e 2007 representou a Quenia nos Campionatos do Mundo sub-23. En maio de 2008, adoptou a nacionalidade británica, a dos seus pais e avós.
Comezou a súa carreira profesional no modesto equipo Team Konica Minolta no ano 2007, onde gañou a 6ª etapa do Circuíto de Xapón. En Sudáfrica adestraba regularmente con Robert Hunter, quen lle viu boas calidades e recomendou a súa contratación ao Barloworld. No mes de setembro, fichou polo equipo británico para a tempada 2008. A finais de ano, foi seleccionado polo equipo do Reino Unido para os Campionatos do Mundo celebrados na localidade italiana de Varese, unha vez nacionalizouse británico no mes de maio dese mesmo ano.
En 2009 gaña o Xiro do Capo II superando a Jay Thompson e Daryl Impey, 2º e 3º respectivamente. No ano 2010 fichou polo equipo británico Sky Professional Cycling Team. No Xiro non tivo unha actuación destacada. No seu equipo aseguran que enfermou na última semana, e, na penúltima etapa, con final en Aprica, foi expulsado da carreira por subir o Mortirolo, supostamente, agarrado a un coche.
Na tempada 2011, e tras serlle diagnosticada Bilharzia e concedida excepción médica para poder recuperarse da enfermidade, protagonizou unha gran actuación na que case logra a vitoria nunha das Grandes Voltas. En setembro de 2011 acudiu á Volta Ciclista a España como gregario do seu compatriota Bradley Wiggins. Con todo, a súa gran contrarreloxo, ademais do seu saber estar na alta montaña e unha vitoria de etapa, con final no porto de Pena Cabarga, en Cantabria, supúxolle terminar 2º na clasificación xeral individual, xusto por diante de Wiggins, e só superado polo gañador, o español Juanjo Cobo. Ademais, a diferenza entre ambos foi de só 13 segundos. Froome tivo opcións de vitoria ata a última etapa.
Grazas a esta soberbia actuación, pasou a ser tido en conta como un dos grandes favoritos para gañar unha gran volta na tempada seguinte.
No ano 2012 preparouse para o asalto ao Tour de Francia, aínda que, en principio, partía como gregario. Foi un Tour polémico para Froome, xa que tratou de deixar en evidencia ao seu compañeiro, compatriota e líder do equipo Sky, Bradley Wiggins, cando en dúas etapas de montaña arrincou e este non puido seguir o seu ritmo, querendo demostrar a súa superioridade fronte ao líder do equipo, ante a mirada de todo o mundo. Gañou a sétima etapa e acabou 2º na clasificación xeral final, só por detrás de Wiggins. A pesar desta polémica, Froome sempre deixou claro que Wiggins era o líder do equipo.
Por mor destes feitos, especulouse que para a tempada 2013, Froome abandonaría o Sky Procycling para poder ser o líder dunha escuadra que lle axudase nos seus obxectivos, cousa que non ocorreu finalmente, xa que decidiu permanecer no equipo Sky xunto a Bradley Wiggins para axudarlle a conseguir un segundo Tour de Francia.
Nos Xogos Olímpicos de Londres 2012, participou na proba de Contrarreloxo, na que obtivo a medalla de bronce, subindo ao podio xunto ao vencedor e medalla de ouro, o seu compatriota e compañeiro no equipo Sky Bradley Wiggins, e a medalla de prata, o alemán Tony Martin.
Con todo, estes resultados pasáronlle factura na súa actuación na Volta a España, na que partía como líder do equipo ao non participar Bradley Wiggins. A pesar do cansazo acumulado, conseguiu ser 4º na clasificación xeral, a máis de 10 minutos do vencedor, o español Alberto Contador, que regresaba despois dunha sanción de dous anos imposta a finais de 2010.
Estando establecido xa como un dos grandes favoritos do pelotón internacional, Froome comezou 2013 con varias vitorias importantes, contando a xeral do Circuíto de Omán, unha etapa na Tirreno-Adriático, o Critérium Internacional, a xeral do Circuíto de Romandía e unha etapa e a xeral do Criterium do Dauphiné como triunfos máis destacados.
Estas vitorias, a forza que demostrou en toda a primeira parte da tempada, unidas á ausencia de Wiggins do 9 inicial do Sky que partiu para o Tour de Francia, convertíanlle no máximo favorito sobre o papel, para alzarse co triunfo en París, como así foi, onde sacou máis de 4 minutos ao segundo clasificado, o colombiano Nairo Quintana. Despois da rolda francesa, apenas participou nun par de probas.
Novamente, a tempada 2014 comezouna cun calendario específico para o Tour. Comezou gañando no Circuíto de Omán, pero logo, dores de costas e unha gripe afastárono das estradas. Regresou no Circuíto de Romandía, carreira que gañou grazas ao seu triunfo na contrarreloxo final. Posteriormente fixo unha concentración de duas semans no Teide e xa en xuño correu o Critérium do Dauphiné onde gañou as duas primeiras etapas e foi líder da carreira ata a penúltima etapa, con chegada a Finhaut-Emosson, cedendo a camisola de líder a Alberto Contador, quen atacou a falta de 2 km . Na última etapa, con final en Courchevel, perdeu todas as súas opcións na xeral, cando un desfalecemento levouno a perder 5 minutos e acabar fora do top 10 da proba.
Con todo, no Tour de Francia non puido defender o seu título xa que caeu tres veces en dúas etapas consecutivas, a cuarta e a quinta, sufrindo unha pequena fractura na boneca esquerda e outra na man dereita, polo que tivo que abandoar.
Tras este infortunio, preparouse para afrontar a Volta a España, á cal acudiu tamén Alberto Contador. Na segunda seman, deixou algunhas dúbidas sobre o seu estado físico na montaña, pero logo empezou a mellorar a súa forma e as etapas de montaña con chegadas na Farrapona e o Porto de Ancares, tivérono como protagonista, aínda que en ambas as etapas venceu Contador no último quilómetro. Froome terminou en 2ª posición, por detrás de Contador tras unha bonita batalla entre ambos, a que non puido ter lugar no Tour, xa que o corredor español tamén abandonou a rolda francesa tras unha dura caída. Ademais, Froome gañou a clasificación como o máis combativo da Volta.
Froome comezou a tempada 2015, como é característico nel nos últimos anos, gañando voltas importantes, como a Volta a Andalucía e o Critérium do Dauphiné, ademais de varias etapas de ambas as voltas.
Comezou moi forte o Tour de Francia, sendo líder desde as primeiras etapas e gañando a primeira etapa de montaña sacando varios minutos de vantaxe aos seus rivais máis directos. Con todo, nas últimas etapas alpinas perdeu forza e o colombiano Nairo Quintana, segundo na xeral, recortoulle bastante vantaxe, aínda que non a suficiente para arrebatarlle o Tour, que acabou vencendo, levándose, ademais, a camisola de puntos vermellos da montaña. Foi a súa segunda vitoria no Tour.
Con todo, debido á portentosa exhibición que fixo na primeira etapa pirenaica, onde descolgou facilmente a todos os seus rivais, e á forza dos seus gregarios, especialmente o australiano Richie Porte e o británico Geraint Thomas, provocou unha onda de reaccións en contra por parte dos afeccionados, que acusaron a Froome en particular e ao Team Sky en xeral, de doparse. Froome chegou mesmo a recibir insultos, escupitajos e, tamén, lanzamento de vasos e botellas cheos de ouriños en plena carreira.
A finais de agosto, decidiu tomar parte na Volta a España. Con todo, tivo que abandonar a proba debido a unha caída ao comezo da 11ª etapa, a etapa reina, na que perdeu ao redor de 8 minutos con respecto ao gañador da mesma, o vasco Mikel Landa.
Comezou a tempada 2016 correndo a Volta a Catalunya na que se deron cita todos os grandes ciclistas do panorama mundial incluíndo aos gañadores das tres últimas Grandes voltas, Alberto Contador, Fabio Aru e o propio Froome, así como outros grandes homes como Nairo Quintana, Joaquim Rodríguez, Daniel Martin, Richie Porte, entre outros. Quintana foi o vencedor final e Froome quedou en 8ª posición.
Despois disputou o Circuíto de Romandía, onde gañou unha etapa, e, novamente, o seu rival Nairo Quintana foi o vencedor final. Máis tarde, venceu o Critérium do Dauphiné, onde se atopou de novo co español Alberto Contador, conseguindo o seu terceiro cordón neste certame. Con iso, entra no grupo de corredores que máis veces gañouno xunto a Nello Lauredi, Luís Ocaña, Bernard Hinault e Charly Mottet.
En xullo fíxose co seu terceiro cordón no Tour de Francia, sacando máis de 4 minutos ao segundo clasificado, o francés Romain Bardet, e gañando 2 etapas.
Nos Xogos Olímpicos de Río de Xaneiro 2016, participou na proba de Contrarreloxo, na que obtivo a medalla de bronce. Despois participou na súa última carreira da tempada, a Volta a España. Adxudicouse a undécima etapa finalizada en Pena Cabarga (onde xa gañara en 2011) e colocouse segundo na xeral tras Nairo Quintana, a minuto e medio. Con todo, na décimo quinta etapa acabada en Aramón Formigal, sufriu un corte con respecto a Quintana e Alberto Contador, perdendo máis de dous minutos co colombiano e situándose a 3:37 na xeral a falta dunha semana para a finalización da proba. Gañou a contrarreloxo entre Jávea e Calpe, recortando máis de dous minutos a Nairo, aínda que finalmente non puido co suramericano na última etapa de montaña, volvendo quedar 2º na Volta a España por terceira vez na súa carreira.
No ano 2017, Chris Froome conseguiu gañar por cuarta vez, terceira consecutiva, o Tour de Francia. Con todo, o seu dominio non foi tan grande como nos anos anteriores, aínda que dispoñía dun gran equipo que lle facilitou a tarefa, en especial o corredor vasco Mikel Landa, cuarto en París, as diferenzas cos seus rivais foron moito menores. Mentres que noutros anos Froome daba un golpe de autoridade nas primeiras etapas de montaña, desmoralizando aos seus rivais, neste ano os 5 primeiros da clasificación xeral han estado apiñados en diferenzas de menos de 2 minutos ata o final da rolda. Froome gañou o Tour máis con intelixencia e tenacidade que con forza e con ataques. Nesta ocasión os seus principais rivais foron o colombiano Rigoberto Urán, o francés Romain Bardet e o italiano Fabio Aru. Por primeira vez Froome non gañou ningunha etapa nun dos seus Tours vitoriosos.
Ademais, este ano consagrouse como un dos grandes ciclistas da historia ao conseguir tamén impoñerse na Volta a España. Ningún corredor lograba un dobrete en duas Grandes Voltas o mesmo ano desde que Alberto Contador logrouno en 2008, conseguindo o Xiro de Italia e a Volta a España. Ademais, foi o terceiro ciclista na historia en gañar o dobrete Tour-Volta o mesmo ano.
Froome impúxose na rolda española por 2:15 minutos ao italiano Vincenzo Nibali, co que tivo unha intensa loita, na que cada día un sacaba vantaxe ao outro, e ao seguinte perdía o recuperado, con caídas e atrasos polo medio, e así sucesivamente cada día durante a última emocionante semana. Foi unha rolda que resultou especial porque Alberto Contador, gran rival do británico, despedíase do ciclismo profesional, acabando quinto ao final en Madrid. Froome conseguiu gañar 2 etapas, ademais da clasificación por puntos, e levou a camisola vermella durante 19 etapas, desde a 3ª ata o final.
O 20 de setembro participou no Campionato Mundial Contrarreloxo, celebrada en Bergen, Noruega. Conseguiu a medalla de bronce.
O 13 de decembro a Unión Ciclista Internacional (UCI) confirmou que o ciclista británico foi notificado por un resultado analítico adverso (AAF) de Salbutamol en exceso por 1000 ng/m. A mostra foi colleitada o 7 de setembro durante a Volta a España, e o corredor foi notificado o 20 de setembro.
O control antidopaxe foi planeado e levado a cabo por Cycling Anti-Doping Foundation ( CADF), o organismo independente encargado pola UCI, a cargo de definir e implementar a estratexia antidopaxe no ciclismo. A análise da mostra B confirmou os resultados da mostra A de o ciclista, e os procedementos de descargos están a levarse a cabo de acordo con regúlas antidopaxe da UCI.
Á espera de saber que sucederá tras o seu positivo, Froome comezou o 2018 competindo nalgunhas probas, como a Volta a Andalucía, coa idea de coller forma para o seu primeiro desafío do ano, o Xiro de Italia, proba na que non compite desde 2010. Ata o momento de comezar o Xiro, Froome non lograra ningunha vitoria. Con todo, logrou a vitoria final na corsa rosa, ademais de 2 vitorias de etapa, unha na 14ª etapa, na que se coroaba o Monte Zoncolan, e outra na 19ª, tamén etapa de alta montaña, na cal culminou unha escapada en solitario de 80 Quilómetros que lle serviu para lograr o liderado desprazando a Simon Iates, quen se afundiu na etapa e, mesmo, acabou fóra do top ten da xeral. Froome tamén conseguiu a camisola da montaña.
Esta gran vitoria converte a Froome nun dos poucos cicistas en lograr a vitoria nas 3 Grandes Voltas, e formar parte dese selecto grupo xunto a Eddy Merckx, Bernard Hinault, Jacques Anquetil, Alberto Contador, Felice Gimondi e Vincenzo Nibali. Con todo, se Froome é finalmente sancionado, probablemente perderá a vitoria na pasada Volta 2017 e no actual Xiro 2018.
Profesional desde 2007 e actual membro do equipo británico Team Sky, de categoría UCI ProTeam. Durante a súa carreira profesional ha corrido tamén nos equipos Team Konica Minolta e Barloworld.
 Está considerado como un dos corredores máis fortes do mundo en carreiras por etapas, sendo un dos mellores escaladores da actualidade e tamén, un dos mellores contrarreloxistas. Proba diso son as súas dúas medallas de bronce conseguidas nesta disciplina nos Xogos Olímpicos de Londres 2012 e Río de Xaneiro 2016.
No seu palmarés ten máis de 40 vitorias como profesional, sendo as máis importantes os 4 Tours de Francia (edicións de 2013, 2015, 2016 e 2017), unha Volta a España (2017) e un Xiro de Italia (2018), ademais de 14 vitorias de etapa en Grandes Voltas (2 etapas no Xiro de Italia, 7 etapas no Tour de Francia e 5 etapas na Volta a España), así como algunhas prestixiosas voltas por etapas tales como o Circuíto de Omán 2013 e 2014, o Critérium Internacional 2013, o Circuíto de Romandía 2013 e 2014 e tres Critérium do Dauphiné (en 2013, 2015 e 2016). Ademais, conta tamén con outros 4 podios en Grandes Voltas sen vitoria final: un 2º posto no Tour de Francia 2012, e tres veces 2º na Volta a España (edicións de 2011, 2014 e 2016).
En 2013, 2015 e 2017 foi galardoado coa Bicicleta de Ouro como o mellor ciclista do ano; ademais obtivo o segundo posto en 2016.
Esta tempada segue competindo e gañando, pero coa espada de Damocles sobre as súas costas polo positivo con salbutamol na Volta a España do ano pasado e pendente de resolución. Ten dereito a defenderse e a un proceso xusto, por suposto. Pero un equipo como o Sky e un ciclista como Froome, que tanto avogaron pola limpeza, deberían ser máis coidadosos cos danos colaterais.
O británico, di estar "limpo", espero e desexo que a decisión chegue o máis rápido posible e non lle prive das súas vitorias.
XIRO DE ITALIA: 2009 (36º), 2010 abandoa e en 2018 (1º).
TOUR DE FRANCIA: 2008 (84º), 2012 (2º), 2013 (1º), 2014 abandoa, 2015, (1º), 2016 (1º) e 2017 (1º).
VOLTA A ESPAÑA: 2011 (2º), 2012 (4º), 2014 (2º), 2015 abandoa, 2016 (2º) e 2017 (1º).
TRIUNFOS: 2007, vencedor de una etapa do Xiro das Rexións e dunha etapa do Circuíto de Xapón.
 2009, vencedor dunha etapa do Xiro do Capo.
2011, vencedor dunha etapa da Volta a España.
2012, vencedor dunha etapa do Tour de Francia.
2013. vencedor do Circuíto de Omán, máis unha etapa, unha etapa da Tirreno-Adriático, Criterium Internacional, máis unha etapa, Circuíto de Romandía, máis unha etapa e o Tour de Francia, máis tres etapas.
2014, vencedor do Circuíto de Omán, máis unha etapa, do Circuíto de Romandía, máis unha etapa, de dúas etapas do Critérium Internacional e do Premio da Combatividade da Volta a España.
2015, vencedor da Volta a Andalucia, máis unha etapa, do Critérium do Dauphiné, máis dúas etapas, do Tour de Francia, máis unha etapa e a clasificación da montaña.
2016, vencedor da Herald Sun Tour, máis unha etapa, dunha etapa do Circuíto de Romandía, do Critérium do Dauphiné, máis unha etapa, do Tour de Francia, máis dúas etapas e dúas etapas da Volta a España.
2017, vencedor do Tour de Francia, da Volta a España, máis dúas etapas, a clasificación por puntos e a clasificación da combinada.
2018, vencedor do Xiro de Italia, máis dúas etapas e a clasificación da montaña.
Outros resultados dignos de mención: 2007, terceiro nos Xogos Panafricanos en ruta. 2010, segundo no Campionato do Reino Unido Contrarreloxo. 2011, segundo na clasificación xeral final da Volta a España. 2012, segundo na clasificación xeral do Tour de Francia e terceiro no Campionato Olímpico Contrarreloxo. 2013, segundo no UCI World Tour. 2014, segundo na Volta a España. 2016, terceiro no Campionato Olímpico contrarreloxo, segundo na Volta a España e terceiro no UCI World Tour. 2017, terceiro no Campionato Mundial cotrarreloj.
EQUIPOS: 2007 Team Konica Minolta. 2008-2009 Barloworld e desde 2010 no Team Sky.

domingo, 20 de maio de 2018

HOMENAJE AL CICLISTA QUE BURLÓ A LOS NACIS.

Antes de que se iniciase el Giro de Italia 2018 en Jerusalén.  Israel concedía la ciudadanía honorífica al legendario Gino Bartali por salvar a centenares de judíos en la Italia fascista y aliada del nazismo en los años 40.
Los rivales de Gino Bartali no eran los otros ciclistas, los enemigos de Bartali era el mal de los fascistas, por eso arriesgando su vida para salvar muchas otras decidió actuar a través de una red secreta organizada por la Iglesia católica. Hoy, él estaría muy orgulloso de recibir este honor aunque no lo hubiera difundido como tampoco reveló nada de lo que hizo durante la guerra. Como decía, “es bueno hacer, pero hacerlo en silencio".
Avner Shalev, director del Museo del Holocausto, al entregar la ciudadanía honorífica a Gioia Bartali, nieta de Bartali, dijo del mítico deportista italiano. "Dios nos dio la oportunidad de decidir entre el bien y el mal y Bartali optó por hacer el bien pese a los peligros del mal”.
Gino Bartali fue un ser extraordinario que actuó en contraste con la opinión generalizada en la Italia de entonces.
Rendirle culto a Gino Bartali no sólo significa un justo homenaje a alguien que puso en riesgo su propia vida para conseguir el bien de los demás, sino también al ciclista italiano más grande desde los años 30 a los 50.
Si uno todavía no ha entrado en el culto a Gino Bartali tiene que saber que nunca dejó de ser un hombre de profundas convicciones cristianas y una fuerte dedicación, heredada de una familia de agricultores, un hombre de su tiempo que le tocó vivir en la Italia subdesarrollada a la que se dirigía el fascismo.
Aunque, puestos a los lugares comunes, nadie como Bartali y Coppi representaron mejor a las dos Italias de la posguerra. La de Bartali, al que el papa Pío XII puso como ejemplo a sus fieles desde el balcón de San Pedro, era la Italia del Partido Democristiano, recto y conservador; la de Coppi, que tomó las armas con los antifascistas en el Norte de África, la del Partido Comunista, idealista y proletario. Tanto es así que en 1948, cuando el líder comunista Palmiro Togliatti fue tiroteado cuando salía del Parlamento y ante el desorden generalizado en todo el país, el presidente del Consejo de Ministros, Alcide De Gasperi, llamó a Bartali para que diera un golpe de efecto en el Tour de Francia que calmara los ánimos en Italia.
El campeón italiano llevaba perdidos 21 minutos con el francés Louison Bobet, pero no sólo ganó la etapa aquel día, sino también las dos siguientes en los Alpes. Bartali llegó a los Campos Elíseos con 26 minutos de ventaja sobre el segundo clasificado, una diferencia nunca más superada. Quien fuera después primer ministro, Giulio Andreotti, subrayó más tarde que, si su país no se libró entonces de una guerra civil por el triunfo de Bartali, poco le faltó.
Gino Bartali murió en el año 2000 sin que nadie supiese su verdadera historia, la del corredor grandioso que dedicó dos años de su existencia a salvar la vida de ochocientos judíos. Para ello se valió de su bicicleta donde escondía la documentación necesaria para sacarlos de Italia. Y así, bajo la apariencia de simples entrenamientos por las escarpadas carreteras de la región, al tiempo que maduraron las piernas que rivalizarían con las de Fausto Coppi en el duelo que dividió Italia años después,  llevaba los papeles de un lado a otro.
Nadie sospechaba en aquel momento de uno de los grandes mitos del deporte italiano, del hombre que había conseguido darle a Mussolini el Tour de Francia en 1938.
Casi sesenta años escondiendo ese secreto que se fue a la tumba con él y sólo un descubrimiento casual permitió conocer la dimensión humana que uno de los grandes ciclistas del siglo XX alcanzó durante la II Guerra Mundial.
 Un secreto que el mundo descubrió su magnitud en 2003 cuando los hijos de Giorgio Nissim encontraron un viejo diario de su padre en el que detallaba la forma en que funcionó la red clandestina dedicada a conseguir documentos que salvasen la vida de los judíos.
800 judíos evitaron el viaje a algún campo de concentración de los alemanes gracias a las piernas de Gino Bartali.
A este héroe que puso en peligro su carrera y su vida por una causa que creía justa, todavía le  quedan esos beatos y fieles que acuden a honrar al último corredor de los de antes. A un ciclista que tiene en casa un santuario bien modesto, y amenazado de cierre, de olvido, arrastrando una leyenda que trasciende el deporte.
El cuerpo de un hombre puede morir, pero su memoria a veces es eterna...  De existir más Bartali(s), en este mundo todo sería más fácil.